Al promediar ta tarde de aquel día,
Cuando iba mi habitual adiós a darte,
Fue una vaga congoja de dejarte
Lo que me hizo saber que te quería.
En fin d’après-midi ce jour-là,
Quand j’allais te dire mon habituel au-revoir,
Ce fut une vague angoisse de te quitter
Qui me fit savoir que je t’aimais.
Leopoldo Lugones, Las horas doradas, Alma venturosa

Commentaires